La tecnología y la educación en tiempos de pandemia

 TECNOLOGÍA - EDUCACIÓN EN TIEMPOS DE PANDEMIA 


 La pandemia impulsó el uso de la tecnología educativa

A raíz del confinamiento obligatorio por la pandemia del Covid-19, fue necesario adaptar los modelos educativos a nuevos métodos que permitieran impartir las clases de forma remota, siendo necesario el uso de  herramientas de tecnología educativa  para lograrlo.

Según la información presentada en el VI estudio global de aprendizaje parpadeante sobre el uso de la tecnología en educación, en 2021, “la pandemia vino a revolucionar y dar un salto cuántico para descubrir la necesidad de una reforma educativa contundente”.

Este estudio proporciona estadísticas claras sobre los avances en el uso de herramientas tecnológicas dentro de la educación y el impacto que ha tenido el Covid-19 dentro de la vida académica.


El uso de la tecnología en la educación en México

Las herramientas tecnológicas y digitales como recursos pedagógicos, en el contexto actual, tienen como objetivo facilitar la comunicación docente-alumno y alumno-docente, para que sea fluida y el proceso de aprendizaje no sufra interrupciones.

Según el estudio publicado por Blink Learning, en México aproximadamente el 36% de los estudiantes utiliza una computadora portátil como dispositivo principal para tomar clases, el 35% utiliza teléfonos inteligentes, el 27% otro tipo de herramientas como tabletas electrónicas y solo el 2% no recurre a ninguno.


Por otro lado, uno de los principales problemas que enfrentan estudiantes y docentes es la conectividad a Internet, pues muchos señalan que es deficiente cuando las aplicaciones o plataformas requieren de un mayor ancho de banda para mantener la estabilidad.

Otro de los retos que se han presentado durante este cambio de modalidad, es la adaptación del proceso de aprendizaje con herramientas tecnológicas, ya que, al ser un ecosistema completamente nuevo, existe una curva adaptativa que puede resultar más compleja para algunos estudiantes, ya que las distracciones son más constantes y la motivación puede disminuir.


Otro desafío ha sido la formación y adaptación del profesorado al uso de los recursos digitales, ya que muchos que no estaban acostumbrados a hacerlo, ahora tienen que manejar dispositivos y aplicaciones electrónicas, ya que se ha observado cierta resistencia al cambio.


Evidentemente el 2020 fue un año de cambios para la educación, y las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC) han sido las protagonistas de esta transición, puesto que, características como la interactividad e interconexión (García-Jiménez & Ruiz-de-Adana-Garrido, 2013), les han permitido convertirse en el mecanismo predilecto para garantizar la continuidad de los procesos educativos entre docentes y estudiantes. Sin embargo, a pesar de los avances tecnológicos y las medidas adoptadas por los gobiernos de turno, la modalidad de estudios virtual fue calificado por un 83.3% de estudiantes ecuatorianos como un proceso poco contribuyente (Tejedor et al., 2020), los cuales entre otros motivos mencionaban una falta de dinámica en el desarrollo de la clase, lecturas extensas y sobre todo un aprendizaje deficiente.


La pandemia expuso estas brechas, que ya no eran entre el mundo urbano y rural, ni entre costa, montaña y selva; pero también se hizo evidente entre los escolares de la misma sección. Pero, además, y para bien, obligó al país a dar un salto hacia el mundo digital. Miles de docentes entendieron que desarrollar habilidades digitales ya no era una opción sino una obligación para mantenerse al día con los nativos digitales que esperaban sus lecciones.


El impacto de la tecnología en la comunicación



Sin duda uno de los puntos en los que la tecnología ha impactado más durante la pandemia ha sido en la comunicación. De repente, la popularidad de Zoom se disparó junto a otras aplicaciones para videollamadas como Google® Meets, Skype®, Hangouts® e incluso plataformas como Teams® o Discord®.


A la par que las videollamadas se volvieron esenciales para las juntas de trabajo, sesiones de clases en vivo, e incluso actividades recreativas y fiestas virtuales, también se extendió el uso de la tecnología que acompaña a estas aplicaciones, como el reconocimiento facial que nos permite utilizar fondos de pantalla o colocar filtros sobre nuestro rostro.


Ni que decir de las grabaciones de video, que permiten acceder a eventos después de su transmisión. Pero también se hizo presente la preocupación por la privacidad y la seguridad de estas videollamadas, especialmente después de que el Washington Post denunciara las vulnerabilidades de Zoom [1].


Educación digital = comunicación + competencia + ciudadanía

En tiempos de pandemia, Internet y las nuevas tecnologías nos han permitido (con limitaciones) conectar con la juventud, fomentar otros tipos de aprendizaje y comunicarnos con las familias. De hecho, también lo permitían antes de la Covid. Y es que a lo largo del tiempo hemos ido construyendo analogías para apropiarnos del mundo digital. Por ejemplo, la carpeta, el ratón, la ventana, el libro o la pizarra digital. Pero de la misma manera que el ratón del ordenador no tiene vida, un entorno virtual no es una clase presencial, de ahí que no se pueden gestionar el tiempo y el espacio de la misma manera. La educación digital no es la digitalización de la educación.

“Un entorno virtual no es una clase presencial. Por este motivo no se pueden gestionar el tiempo y el espacio de la misma manera. La educación digital no es la digitalización de la educación”


¿Supone la tecnología una amenaza para la educación?

Como consecuencia de la pandemia de COVID-19, las escuelas tuvieron que integrar las tecnologías educativas a su sistema de funcionamiento a un ritmo y una escala sin precedentes. Para cientos de millones de estudiantes, la tecnología se convirtió en un elemento imprescindible para el aprendizaje formal, a través de dispositivos conectados a internet, la televisión o la radio.
An Ed-Tech Tragedy? (La tecnología: ¿una tragedia para la educación?) analiza las múltiples consecuencias negativas, totalmente imprevistas, que se produjeron a raíz de la expansión de las tecnologías educativas. El libro muestra cómo las distintas soluciones que se propusieron, centradas principalmente en la tecnología, dejaron de lado a una gran mayoría de estudiantes. También explica detalladamente las distintas formas en que se vio perjudicada la educación, incluso en aquellos casos en los que se podía acceder a la tecnología y esta funcionaba con normalidad.
Tras desentrañar los distintos problemas que surgieron en aquel contexto, el libro extrae una serie de conclusiones y propone ciertas recomendaciones para garantizar que la tecnología no dificulta, sino que acompaña los esfuerzos por mantener una educación pública universal inclusiva, equitativa y centrada en el ser humano. 

   


Referencias bibliográficas 

N|Aliat.(2025) Cómo la pandemia impulsa el uso de la tecnología educativa:

 https://www.onaliat.mx/blog/index.php/como-la-pandemia-impulso-el-uso-de-la-tecnologia-educativa

 Mendoza, A. (2021). Educación y tecnología en tiempos de COVID-19. UNICEF 

Unesco. (2020).La tecnología: ¿una tragedia para la educación?. Unesco


La tecnología: ¿una tradia para la educación?

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